Lo hecho, hecho está, de nada vale ahora pensar en los distintos finales que podríamos aver tenido. Fue el que fue y punto. Pero a pesar de todo, tengo como una espinita dentro, que por mucho tiempo que pase, mucho daño que me hagas y dolor que sienta, no me la logro quitar. Esa duda del " ¿qué podría aver pasado si hubieramos hecho las cosas de otra manera..?" no me la consigo quitar, y posiblemente no me la llegue a quitar nunca por mucho que quiera.
Al escoger un camino estamos dando de lado a otro, otro camino por el que nunca podremos volver a tener la oportunidad de pasar y averiguar que se encontraba tras él, simplemente porque no se pueden coger dos caminos a la vez. Por eso, hay que intentar escoger el más adecuado según nuestra intución y la situación, y cuando pensemos que hemos escogido el camino equivocado, nunca intentes retroceder. Siempre vete hacia adelante, pase lo que pase.